¿por qué muere un hombre de Dios?

alfredo

Dedico este artículo al pastor Alfredo Rivas, quien partió con el Señor a consecuencia del covid-19

  Al pastor Alfredo Rivas lo conocí en la iglesia evangélica pentecostal las acacias, en Caracas-Venezuela, hace muchos años. Cuando comencé a interactuar con él, me enteré que en su pasado había sido funcionario de la antes llamada PTJ, ahora CICPC, la policía científica del estado. A Alfredo lo describo como un hombre de carácter manso y apacible. Aunque una vez me confesó que en su pasado, cuando no había conocido al Señor, era un hombre terrible.

  Con relación a Jassy, su esposa,  no me equivoco cuando digo que Alfredo le daba contención emocional a ella. De igual manera, era ella ese motor que impulsaba a su esposo para correr la carrera de las cien millas. Es así que hasta ahora sigo pensando que esta pareja era el equipo perfecto para gerenciar una iglesia, pues ambos se complementaban, en una sinergia casi perfecta.

  Mientras escribía estas líneas me preguntaba por qué muere un hombre de Dios. Y la respuesta no es tan sencilla de digerir. En primer lugar, porque hay sustento bíblico que habla de larga vida para los justos. En segundo lugar, por que un profeta es una persona escogida para impactar a su generación. Desde esta perspectiva, el hombre de Dios no solo tiene la habilidad espiritual de transformar vidas con el poder de la palabra. Su propias acciones son un modelo de vida. Cuando escribo esto, me refiero a quienes asumen el llamado desde el corazón, y con autenticidad.

  Pero para responder en parte esta pregunta, hay que considerar un atributo implícito en el carácter de Dios. Él es soberano. Desde esta perspectiva, ¿preguntará el barro, por que me has hecho así? (Rom 9:20). Por otro lado, aunque a veces es doloroso, es importante entender que todo ministerio tiene un principio y un fin. El ministerio de Jesús duró apenas tres años. De igual manera el de Juan el Bautista fue muy corto. También puedo referirme a el mártir Esteban, referido en el libro de los Hechos. Se dice que murió por la causa de la fe, siendo muy jóven.

  En este orden de ideas, a los ojos de Dios, no tiene mucho sentido que un hombre muera a los 25, 40 u 80 años, pues Él no valora el tiempo como nosotros los humanos. De tal manera, que el hombre vive en su cronos, con sus exigencias y ansiedades. Dios habita en un eterno presente, el kronos. Desde esta óptica, lo que si tiene valor para Dios, es la trascendencia moral con que viven los seres humanos. En ese sentido, para el mundo no creyente la muerte de Juan el Bautista y de el mismo Jesús, puede ser percibida como un asunto de fanáticos religiosos que perdieron la vida por ideal absurdo e incomprensible. Sin embargo, a los ojos de Dios, la muerte de sus santos es estimada (Sal 116:15). Eso significa que en la vida eterna, todo mártir de la fe, incluso todo aquel creyente que muere por causas naturales, tiene la garantía de la vida eterna. Entendiéndose esta como un plano que trasciende al terrenal, y en el que hay paz perfecta por siempre. Y como dice un himno cristiano: “allí no habrá tribulación, ningún pesar, ningún dolor. Y cuando estéis morando allá, diré que no hay tribulación”

  Esta fue la experiencia de San Pablo, cuando en una experiencia espiritual, pudo ir al tercer cielo. Allí pudo ver y escuchar cosas que eran incomprensibles para el oído humano. (2da Cor 12:2). Por cierto, el mismo Pablo, gemía deseando ser revestido de esa habitación celestial. (2da Cor 5:2)

  Retomando, el tema del pastor Alfredo. Cuando me enteré de que estaba en el hospital, infectado por el coronavirus, rogué por él, pidiendo que sea guardado de la muerte por causa de su esposa. Sobre el particular, nada me fue revelado, sin embargo sentí paz. No obstante, cuando me enteré de su partida, le pedí al Señor que me diera unas palabras para su esposa, y estas fueron: “Jassy, no te resientas conmigo, siempre te he amado, con amor eterno. Yo, el Señor, seré tu esposo. Pero era necesario que él menguara para que tu crecieras. Tu ministerio traspasará las fronteras de esta nación, y donde quiera que vayas, hablarás de la fe de tu esposo, y por este testimonio muchos llegarán a mis pies. Edificarás familias fracturadas en mi pueblo, y te llamarán reparadora de portillos”.

  Finalmente, invito a orar por la cobertura de todos aquellos líderes cristianos que tienen funciones pastorales, invitándoles a la vez, a que afiancen las medidas de seguridad ante el riesgo de contagio viral, por su protección y la de sus familias. A la vez, recomiendo considerar seriamente la posibilidad de transformar la infraestructuras de sus iglesias en espacios ventilados, por donde haya suficiente circulación de aire, y entrada de luz solar. Recordemos, que aun cuando salga una vacuna, el COVID-1 será una de las enfermedades de alto alto riesgo para los próximos años.

Invocamos al Dios de toda consolación, para que sus dulces manos enjuaguen toda lágrima.

 

Eden Barrientos

Director de Oasis de Paz, Ministerios

Caracas - Venezuela

Importante: Si usted es pastor evangélico, y necesita asesoría para usted y su iglesia, en asuntos administrativos y estratégicos, favor escriba a eden.barrientos@hotmail.com

Comentarios
Carla - 30/09/2020 06:49 - Añadir respuesta

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