Para algunas personas es muy difícil poner un límite y cuando empiezan a hacerlo, se sienten fuera de eje, tristes, culposos, desequilibrados, con una angustia creciente, con ganas de pedir perdón.
Este desconcierto al tomar este paso nuevo en su vida es un proceso. Es probable que al pararle los pies a tu agresor, familiar o no, sientas que no eres tú mismo y que has exagerado en tus reacciones.
Esto ocurre porque han sido educados en la creencia de que manifestar emociones y necesidades propias, genera caos en el entorno. Siguen sobreviviendo por largo tiempo con esta creencia y esta culpa adosada cómodamente por aquellos que no se hacen responsables de nada y encuentran en el sensible, empática y amorosa víctima, el destino perfecto para "depositar su propia basura"
No ponen límites porque pecan de ingenuos
A veces, se hace dificil creer que tu propia familia quiera dañarte, a pesar de que ya lo ha hecho muchas veces, de manera consciente o inconsciente, eso no importa. El daño fue hecho.
¿Te sientes atrapado y crees que nunca saldras del sometimiento? ¿Te arrepientes seguido de tus decisiones? Por que lo haces? Sientes culpa a decir no, basta, stop, no permito el maltrato. Hasta aquí.na persona que no pone límites suele enfrentar dificultades en sus relaciones interpersonales, lo que puede afectar su bienestar emocional y su autoestima.
No poner límites implica la incapacidad de establecer fronteras emocionales, físicas o mentales en las relaciones. Esto puede llevar a situaciones donde la persona se siente abrumada, manipulada o explotada, ya que siempre dice sí y no puede defenderse de la agresiones. Sufren de una indefension aprendida frente a sus necesidades y deseos.
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8 Claves para empezar a poner un stop
- Cultiva la asertividad
- Construye autoestima
- Háblate a ti mismo como le hablarias a un amigo
- Ten autocompasión
- Empieza a vivir de acuerdo a tus propias normas
- Deja de complacer
- Retírate de al lado de la gente que te invalida
- No dejes que nadie te humille o te invisibilice que es una forma de humillacion

Cuando tomas consciencia de que te están manipulando, es ahí cuando puedes poner el límite.
Estarás un tiempo confundido, arrepentido, culposo, porque no estas habituado a decir basta. Pero ya la segunda vez que lo hagas será más fácil. Poner un límite se convertirá en un hábito y de a poco, formará parte de tu forma de ser. Y la viejas creencias de sumisión a cambio de amor se irán disipando.