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La historia de los gatos negros

La historia de los gatos negros

Los gatos negros han sido uno de los iconos tradicionales de la noche de brujas, porque se les relaciona con la hechicería y el ocultismo. Hoy en día hay muchas personas que aún piensan que cruzarse con uno trae mala fortuna. Los gatos son animales misteriosos.

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LaleskaTorres
@LaleskaTorres

Los gatos negros han sido uno de los iconos tradicionales de la noche de brujas, porque se les relaciona con la hechicería y el ocultismo. Hoy en día hay muchas personas que aún piensan que cruzarse con uno trae mala fortuna. Los gatos son animales misteriosos. Muchos piensan que los gatos negros son entidades tenebrosas y compañeros naturales de las malvadas brujas. Sin embargo, esta creencia no siempre existió. ¿De dónde viene esta idea oscura sobre el gato negro?

 

Los gatos son animales fascinantes que nos sorprenden cada vez más con sus comportamientos y su personalidad. Desde tiempos remotos, los humanos los han apreciado como compañeros y como cazadores de plagas, como los roedores, por lo que se les atribuía un carácter higiénico. Hoy en día, además de esas cualidades también se les reconoce por muchos otros beneficios, por ejemplo, desde el ámbito psicológico los gatos pueden brindar calma y armonía a las personas que viven con ellos y por eso son de gran apoyo para personas que se encuentran o se sienten solas. Asimismo, desde el ámbito espiritual y mágico, los gatos pueden eliminar las energías negativas del entorno y percibir fenómenos psíquicos que la mayoría de los humanos ignoran o pasan por alto.

 

Los gatos negros en la historia

 

Los gatos domésticos han convivido con los humanos desde hace aproximadamente 9000 años y se cree que provienen de los gatos salvajes, que se acercaron a las civilizaciones humanas en el antiguo Egipto. Debido a su habilidad para cazar ratones y otras alimañas, los egipcios les otorgaron un gran valor. Los gatos negros, en particular, no fueron siempre mal vistos. En el antiguo Egipto, se pensaba que atraían la buena suerte,  prosperidad y que poseían poderes de curación y protección. Eran muy respetados, se les atribuía un carácter sagrado y divino. Incluso se les veneraba como dioses y se les trataba con mucho cuidado. Matar a un gato negro era considerado un crimen grave, castigado con la pena de muerte.

 

Se creía que eran la manifestación de la Diosa Bastet, la cual simbolizaba la protección, el amor, la armonía, la custodia de los hogares y templos. Su apariencia era la de una bella gata negra o una mujer con cabeza de gato de ese color. Algunos piensan que el origen de la frase "los gatos tienen nueve vidas" se remonta a un antiguo mito o leyenda. Según este relato, el dios egipcio del sol Ra, se convertía en un gato cada vez que bajaba al inframundo y tenía que superar nueve desafíos mortales para volver al mundo de los vivos. Es posible que esta historia haya influido en la creencia actual anglosajona de que los gatos tienen nueve vidas, mientras que en otras culturas se dice que tienen siete vidas.

 

A diferencia de otras culturas antiguas, como Egipto y China, donde los gatos negros eran venerados y protegidos, en Grecia y Roma los gatos negros empezaron a ser considerados como presagios de mala suerte. Se les atribuía una conexión con la diosa Hécate, la soberana de la oscuridad, la hechicería y los difuntos. Los romanos también los vinculaban con la diosa Diana, la guerrera, que podía transformarse en gato negro para vengarse de sus enemigos.

 

Los gatos negros han tenido una larga historia de asociación con lo sobrenatural y lo místico. En la antigua cultura nórdica, se consideraba que Freya, la diosa de la fertilidad y la guerra, se desplazaba por el cielo en un carro tirado por gatos negros alados. Estos gatos eran símbolos de prosperidad y abundancia, y se les ofrecían regalos para obtener el favor de la diosa. Por otro lado, los celtas veían a los gatos negros como los aliados de los magos y los sanadores, que poseían poderes curativos y podían ver más allá de lo visible. Sin embargo, esta imagen positiva se deterioró en la época medieval, cuando la Iglesia católica condenó a los gatos negros como agentes malignos y cómplices de las brujas. Se les atribuía la capacidad de hacer hechizos, invocar espíritus y causar desgracias.

 

Los gatos, y en particular los de color negro, empezaron a sufrir una gran persecución durante la expansión del cristianismo en Europa que condenó las prácticas y creencias paganas y desató una caza de brujas. Los gatos eran considerados aliados de las brujas y símbolos del mal, por lo que se les sometió a todo tipo de torturas y ejecuciones. La Inquisición, que se estableció en el siglo XII, tenía como uno de sus propósitos erradicar a estos animales.

 

La situación de los gatos negros se deterioró gravemente en el año 1233, cuando el papa Gregorio IX declaró que estos felinos eran una representación o una expresión del mal y que cualquier persona que mantuviera algún vínculo con ellos sería acusada automáticamente de brujería o hechicería, lo que acarrearía consecuencias mortales tanto para la persona como para el animal. De hecho, durante la peste negra, muchos atribuían a los gatos negros la responsabilidad o la culpa de la epidemia, lo que ocasionó que se intensificara la persecución y el exterminio de estos animales lo que paradójicamente pudo haber favorecido el incremento en la población de ratas.

 

Los gatos negros han sido víctimas de una larga historia de superstición y discriminación en Europa. Una de las fuentes de esta creencia negativa fue el escritor inglés William Baldwin, quien en el siglo XVI afirmó que las brujas se transformaban en gatos negros para hacer sus fechorías. Esto provocó que muchos gatos negros fueran perseguidos y maltratados por la gente temerosa de la magia negra. Aunque en el siglo XV los gatos habían recuperado parte de su prestigio y cariño entre los humanos, los gatos negros seguían siendo estigmatizados y considerados portadores de mala suerte. Sin embargo, no todos los países europeos compartían esta visión negativa de los gatos negros. En Gran Bretaña, desde mediados del siglo XIX, se empezó a creer que los gatos negros eran símbolos de buena suerte, aunque con algunas excepciones, por ejemplo, si un gato negro se acercaba a ti era una señal de fortuna, pero si se cruzaba en tu camino era una señal de infortunio.

 

Los gatos negros han sido víctimas de la ignorancia y el miedo de algunas personas que los asocian con la mala suerte y la brujería. A pesar de que hoy en día hay más conciencia y respeto por los animales, estos felinos siguen enfrentando el rechazo y la violencia de quienes los consideran objetos para rituales macabros y hechizos malignos. Esto ha generado una alerta entre las asociaciones y organizaciones de protección animal, que recomiendan no dar en adopción a los gatos negros en fechas como Halloween.

 

Asimismo, hay personas que simplemente los evitan por creer que son oscuros y traen desgracias, lo que dificulta su adopción y acogida por parte de las familias. Sin embargo, los gatos negros no tienen nada que ver con las fuerzas del mal, sino que son seres vivos con una naturaleza inocente, inteligente y noble. Los gatos, en general, aportan beneficios a los humanos tanto en el plano psicológico como en el espiritual, y son capaces de brindar una amistad sincera y leal. Por eso, es importante desmontar los mitos y prejuicios que rodean a los gatos negros y valorarlos como lo que son: animales maravillosos que merecen amor y respeto.

 

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