Un mediodía cualquiera, entre charlas de café y discusiones de esquina, alguien suelta la pregunta incómoda: ¿Cómo puede ser que Boca, con todo su peso, no logre cerrar a Lescano? La respuesta no se encuentra en la falta de interés, sino en la maraña de porcentajes que Gimnasia y Argentinos Juniors manejan como si fueran piezas de ajedrez. Y mientras el jugador ya había dado el sí (La operación quedó trabada en un tablero que nadie supo destrabar).
Boca en el medio
Lo curioso es que Boca no estaba en guerra con nadie, sino esperando que los otros dos se pusieran de acuerdo. Sin embargo, Gimnasia exigía su parte como si no hubiera mañana, y Argentinos pretendía quedarse con la otra mitad para después negociar. ¿No es llamativo que el Bicho ofreciera 1,75 millones y el Lobo pidiera el doble? Esa diferencia no es casualidad... Es la muestra de cómo cada club mide el valor de Lescano según su propia conveniencia.

Riquelme en la pulseada
En este juego de tensiones, aparece Riquelme como receptor de malas noticias. Cristian Malaspina le dijo sin rodeos que no había forma de cerrar con Gimnasia. Boca podía poner predisposición (Podía buscar un punto intermedio), pero la pulseada entre los dueños de la ficha fue más fuerte. ¿Qué significa que el presidente del Bicho afirmara que no le convenía venderlo? Significa que la negociación estaba condenada antes de nacer.
Lescano en suspenso
El resultado es simple... Lescano sigue en La Paternal. No porque Boca no lo quisiera, sino porque los intereses cruzados lo dejaron atrapado. ¿Qué pasa con un jugador que ya tenía todo arreglado en lo personal y de repente se queda sin el pase? Pasa que la ilusión se convierte en espera, y la espera en incertidumbre. El mercado se cerró y el mediocampista deberá aguantar hasta que vuelva a abrirse la ventana.

Boca sin resolución
Mientras tanto, Boca queda con las manos vacías en esta historia. No es la primera vez que un club grande se topa con la resistencia de instituciones más chicas, pero sí es un ejemplo claro de cómo el poder económico no siempre alcanza. ¿De qué sirve tener la billetera lista si los dueños de la ficha no se ponen de acuerdo? Sirve de poco (Porque la operación se apaga antes de que la tinta toque el contrato).

Riquelme sin final
Y así, entre reclamos, cifras infladas y frases tajantes, la novela se cierra sin desenlace. Riquelme recibe la noticia, Boca se queda esperando, Lescano continúa en Argentinos, y Gimnasia mantiene su postura. ¿No es paradójico que todos quisieran algo distinto y al final nadie consiguió nada? Esa paradoja es la esencia de este mercado... Un espacio donde las intenciones chocan y los jugadores quedan en suspenso, atrapados en decisiones que no dependen de ellos.
