" La mentira hace falta "

Si la mentira es una constante enclavada en la historia de los pueblos y civilizaciones, y además, pertenece a la misma esencia del hombre por ser dual, entonces a la naturaleza humana, en nuestro mundo, " La mentira le hace falta "

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"   La mentira hace falta   "

 

                  " La mentira hace falta "                     

           

                He desarrollado un ensayo que surge del planteamiento de un problema de carácter cultural en cuyo contenido se afirma sin restricciones ni ambages: La mentira hace falta.   

                Sobre esa aseveración hice una síntesis breve filosófica-antropológica, en la que no discrepo en absoluto de ese rasgo que responde a una realidad evidente pero denegada por algunas sociedades que aún son controladas por creencias y prácticas institucionalizadas que impiden el libre ejercicio del pensamiento.  

      No existe ningún mecanismo o regla que nos permita evitar mentir. La ubicación de las formas representativas de la verdad están presentes en la religión, en el sentido de la cultura, en los modos de vida o comportamientos predeterminados por actitudes ante los instrumentos de civilización, cuyo contenido teleológico está constituido por los valores y símbolos de un grupo social y por supuesto en el manejo de la información que activa la Sociología.

                  Se puede amar la verdad poseyendo creencias inexactas o relativas, sin embargo, una condición necesaria para lograr ese propósito es la  búsqueda exhaustiva y la separación del mal de las raíces que se encuentran en el alma humana imperfecta; éste, es el paso previo que habrá que darse para obtener resultados medianamente satisfactorios.

                  “ La Verdad os hará libres”, dijo Jesucristo, el Maestro Divino, ella nos conduce a una vida plena, libre en su estado de consciencia, porque pensada, articulada, escrita o difundida la verdad, produce en los seres humanos cambios muy profundos, es el más firme y recto instrumento de redención moral que haya tenido la humanidad.

                  No obstante, la naturaleza humana es dual, sobre ella actúan dos esencias o principios en oposición. Como rectas paralelas con sentidos opuestos, se desplazan estos principios, la verdad y la mentira, pero por más que se prolonguen en el espacio-tiempo sus existencias, no se corresponden.

                  La mentira estará presente siempre en la naturaleza humana, solo los hombres perfectos no mienten:

                  Mintió Jacob, para ganarse la primogenitura, mintió el Rey David para tomar por esposa a Betsabé, mintió Judas al preguntarle a Jesús ¿Soy yo?, mintió el Apóstol Pedro al negar tres veces a su maestro, mintió Galileo Galilei, para salvar su vida, etc.

                  Pues bien, concluyo diciendo:  si la mentira es una constante enclavada en la historia de los pueblos y civilizaciones, y además,  pertenece a la misma esencia del hombre por ser dual, entonces a la naturaleza humana, en nuestro mundo, “La mentira le hace falta”.

 

 

 

 

 

 

access_time03/02/2021 23:22
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