Te perdono, pero no olvido

Te perdono, pero no olvido. Es un absurdo refrán practicado por muchos. Cuando perdonas a alguien debe ser de corazón. Ejercítate en el perdón. Te sentirás bien relajado y te quitaras un enorme peso. Si quieres vivir, si amas la vida. Perdona y vivirás.

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Te perdono, pero no olvido

           ¿A cuántas personas les hemos escuchado esta frase? Yo perdono, pero no olvido. ¿Porque engañan? Esta es una forma de autoengaño. Para quedar bien ante los demás. Es como decir: Soy bueno, aja, porque perdono. Porque soy muy fuerte, de gran personalidad, íntegro y consecuente. Me sostengo en lo mío. No olvido. ¿Qué pasó? Podríamos estar ante esos sujetos que muy temprano van a la iglesia, rezan, se dan golpes de pecho, comulgan y salen relajados de la iglesia. “Perdónanos señor nuestras deudas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden” ¿En qué momento crees que mintió? ¿Cuando estaba en la iglesia rezando  o cuando te dice “yo perdono, pero no olvido”?

            No puede haber perdón certero si se mantiene vivo el recuerdo de la ofensa alimentando el alejamiento de esa persona para tenerlo presente apenas llegue una oportunidad. Al decir “no olvido”, quiere decir que permanecen en guardia. Entonces no perdonas, algo muy absurdo. Si vas a ofrecer algún regalo a Dios y te acuerdas que tienes algo en contra de tu tía, deja el regalo allí, y ve primero a reconciliarte con tu tía. Yo sé que tú quieres que Dios te perdone.  Vas a misa y te acordaste de tus pecados, que no has perdonado al que le hiciste daño, quizás con chismes, calumnias, acciones, odios, venganza. Vete de la iglesia, no sigas allí y encuentra el modo de arreglar y resarcir el daño causado. Y luego de haberte reconciliado con aquellos o aquel que perjudicamos, con quien estabas mal, vuelve a la iglesia y has tus cultos. Los que para ese momento serán bien recibidos, antes, no.

            ¿Qué ocurriría si nos hubieran perdonado a nosotros miles de veces a lo largo de nuestra vida? Algunas cosas pequeñas, y otras ofensas graves. Nos han perdonado los hombres. También nos ha perdonado Dios. Pero nosotros somos de tan excelente memoria, tan inteligentes y de  mucha personalidad que no olvidamos las ofensas que nos han hecho. Aplicando la ley del embudo: todos sean generosos conmigo en perdonarme. Pero yo seré estrecho y ruin para perdonar, no sé si reírme o llorar. ¡Que absurdo!, eso es un símbolo de muchos aspectos  de nuestra vida. No, no y no seas ruin. Perdona, date la oportunidad de ejercitar el perdón. Perdona, hombre, perdona…

            Verás que el primero en ganar serás tú. Respirarás profundo, satisfecho, liberas un gran peso.

            Aquellas personas que dicen: “Ya me las pagará”, “Algún día me las va a pagar”, no tienen idea que son ellos quienes lo están pagando con su odio destructor. Porque el odio los va destruyendo cada día, física y moralmente. Bien se ha dicho, que el odio es el peor de los cáncer. El odio destruye en primer lugar al que odia, y el que siembra odio, cosecha odio, sin resolver nada.

            La alegría aparente, momentánea que te produce el acto de venganza arrastra a muchos a odiar. Pero bien se, que sus efectos y consecuencias son terribles, fatales, para todos. Sobre todo para quien odia. El odio es un mal sentimiento. Un tirano esclavizador, oscuridad, pantano.

            Vive, ama la vida, perdona de corazón, y vivirás siempre en paz con los demás y en especial contigo mismo.

access_time20/02/2021 22:48
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Comentarios

@HIDRAULICA La mayoría de las personas no perdonan
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@MAGIA Quiero aprender a perdonar de corazón
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@GANASTE PERDONE, Y SIGO ADELANTE
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