El que esté libre de pecado...


maldonado

Cuando escuché las noticias sobre la supuesta infidelidad del apóstol Guillermo Maldonado, mi mente recordaba un pasaje de los evangelios, en donde el escritor retrata el cuadro de una mujer que fue sorprendida en adulterio, y a punto de ser lapidada. Desde esta perspectiva, por lo general, cuando leemos el texto, lo hacemos desde una posición de observadores y espectadores, sin discernir la verdad de los hechos. En ese sentido, pocas veces, nos retratamos en la vida de la mujer adúltera, sobre todo si nos creemos muy espirituales. No obstante, la intención del escritor es precisamente que nos veamos en esta historia, y nos demos cuenta de nuestra irremediable condición pecadora.

  En este orden de ideas, cuando se trata de juzgar a alguien, podemos tomar cualquiera de las dos posiciones; o estamos en el grupo de los lapidadores, los cuales son los jueces y verdugos implacables, o estamos en el lugar de la mujer adúltera. Siendo así, si nos identificamos con el grupo de los lapidadores, es porque reconocemos nuestra equivocada posición de juzgar a quien mas bien necesita perdón, y misericordia. Por otro lado, si nos retratamos en el lugar de la mujer de la vida licenciosa, es porque tenemos conciencia de pecado, y eso nos hace responsable ante Dios. 

  De esta reflexión, podemos concluir que nadie puede ser un juez moral en materia de faltas sexuales. ¿Por que creen ustedes que Jesús dijo que a los que cometen inmoralidades sexuales los juzgara Dios"? La respuesta es simple, porque todos cometemos pecados de este orden. En este sentido, si usted nunca le ha sido infiel a su esposa pues nunca se ha acostado con una mujer extraña, eso no le hace inocente. El hecho de ver con deseo a una dama atractiva, siendo casado, le hace culpable ante Dios. (Mat 5:28) Y si usted nunca ha caído en estos pecadillos absurdos, entonces usted debe ser considerado como un caso excepcional que merece beatificación.

  Finalmente, recordemos lo escrito por San Juan Apóstol: "Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a el mentiroso" (1era Juan 1:10). Estimado hermano, por muchas disciplinas espirituales que practiquemos, por mucho tiempo que pasemos en el altar de rodillas, seguimos siendo pecadores, aunque no practicantes. Esta conciencia, nos debe mantener humillados delante del Señor, y decir continuamente: "examina mi corazón, ve si hay en mi iniquidad, y guíame por sendas de justicia". Por otra parte, es menester recordar que en los caminos de la fe, no hay hombre fuerte. Oro por la restauración de la familia Maldonado.


Eden Barrientos

Director Oasis de Paz, Ministerios

Centroamérica




 




Comentarios

Debe iniciar sesión para publicar un comentario.

Artículos relacionados
Autor

Todos los artículos relacionados con Eden Barrientos.

Artículos populares
Artículos Recientes
29/11/2020 16:26 - Angel Andrade León
29/11/2020 13:34 - Eden Barrientos
28/11/2020 02:00 - Nacoel Hernandez