El Nuevo Milagro Japonés, tiene fisuras.

El intervalo por la pandemia descubre situaciones adversas.

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El Nuevo Milagro Japonés, tiene fisuras.

El Nuevo Milagro Japonés, tiene fisuras.

 

En uno de nuestros artículos anteriores, el cual titulaba el Nuevo Milagro Japonés; utilizamos para darle soporte a esta aseveración varios de los últimos acontecimientos por los que el noble pueblo nipón y sus dirigentes debieron atravesar en sus primeros pasos de esta centuria. Entre lo que trajimos a nuestra memoria se encontraba el colapso económico de las burbujas inmobiliarias en el 2.006 y el terremoto en 2.011, el cual produjo un tsunami desbastador de sus riberas marinas y que arrasó con una parte de su población, bienes e infraestructura; entre ésta última, se encontraba la central de energía atómica en Fukushima, cuya destrucción parcial trajo consigo emanaciones radioactivas, las cuales golpearon su balanza económica, tan fuerte o más, que el propio colapso del año 2.006.

Ese duro golpe al pueblo del Sol Naciente activó de inmediato al país que, puso en marcha una serie de planes a corto, mediano y largo plazo; actividades que como ya sabemos, el conjunto de la nación asumió con responsabilidad y esfuerzo, alcanzando muchas de las metas fijadas para solventar aquel desastre, aunque todavía quedan asuntos sin resolver. Antes del arribo de la tan esperada fecha olímpica en el 2.020, asomó por todos los rincones de nuestra hermosa casa azul un intruso coronado e inesperado, que trastocó todos y cada uno de los planes con que contaban, no sólo cada una de nuestras regiones, países y feudos, sino de sus administraciones e incluso de cada uno de sus habitantes; por lo que las pretendidas competencias debieron ser aplazadas a la espera de tiempos mejores. La inactividad en este campo permitió el seguimiento y la activación de otras, algunas de las cuales se preocuparon por investigar las secuelas de la radiactividad en las zonas cercanas al accidente de la central de energía atómica.

Como resultado del accidente y el posterior desastre radioactivo, en las exploraciones de entes pertinentes y científicos, se han encontrado indicios de afectaciones en seres vivos, lo que parece alcanzar posibles mutaciones de su material genético al detallar algunas alteraciones de sus características físicas en los descendientes de aquellos especímenes, que luego del desastre sobrevivieron y lograron permanecer en la cercanías de manera silvestre y captando una indeterminada cantidad de peligrosas emanaciones. Luego de diez años y con el franco descenso en la contaminación, es menester procurar esfuerzos enfocados en investigar las secuelas del accidente sobre los seres vivos que habitan la región, hasta determinar y alcanzar a entender la gran y compleja magnitud del daño ocasionado; y más pronto que tarde, tomar las medidas necesarias para lograr volver, en algunos años, a una normalidad promedio.

Con este incierto panorama, el pueblo nipón en este 2.021 debe aún enfrentarse a los compromisos olímpicos asumidos, advirtiendo el riesgo que involucra las acciones de las peligrosas variantes, mutadas del virus original. Conociendo esta perspectiva, el mundo en pleno espera que los mecanismos de prevención utilizados por las autoridades en general y de manera especial por las olímpicas para este magno evento, funcionen según lo previsto y haya un desplieguen a plenitud, sin aforo en los diversos escenarios donde se desarrollen las competencias, pero con la certeza de que se llevaran a cabo en las mejores condiciones y llegaran a buen puerto.

 

Jl Furió.

access_time25/07/2021 14:05
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